11 September, 2007

Dios y el dinero. Fragmentos.

... "En la Alta Edad Media, la preponderancia de la Iglesia fue decisiva, por su ascendiente moral y económico. Su concepción del mundo concordaba con las condiciones económicas de una época en la cual el fundamento del orden social era la tierra, dada por Dios al hombre para vivir en el mundo con los ojos puestos en la salvación eterna. El objetivo del trabajo no era enriquecerse sino mantenerse en el lugar asignado por Dios. Tratar de hacer fortuna constituía riesgo de incurrir en pecado de avaricia. La pobreza era de origen divino y orden providencial; correspondía a los ricos aliviarla por medio de la caridad. Los monasterios eran un ejemplo: el excedente de las cosechas debía guardarse para repartirlo gratuitamente, así como las abadías prestaban, también gratuitamente, dinero solicitado en caso de necesidad. Peligroso para el alma, el comercio de bienes era tan reprobable como el del dinero, por apartar al hombre de su fin eterno.

Como el resto de los sistemas sociales, la economía medieval estuvo supeditada a las normas morales de la religión. Así se cautelaba la primacía de la justicia distributiva y conmutativa, concretada en los conceptos de justo precio, justo salario e igualdad intraestamental en la distribución de bienes y recompensas. La producción y el comercio fueron escasos, la economía continuó siendo de penuria, si bien algo menor a la de la época anterior al S. X. Con todo, la animadversión de los muchos pobres contra los pocos ricos se mantuvo nítidamente. La búsqueda de ingresos en dinero no fue considerado un fin en si mismo, sino un medio para la subsistencia de cada persona, en medida adecuada a su condición estamental. Existió una fuerte tendencia hacia el igualitarismo intraestamental: todos los miembros de un mismo estamento debían tener aproximadamente la misma igualdad de satisfacciones"

..."Brevemente, el teísmo cree en un Dios personal, creador y rector del universo, en la revelación, la gracia y la providencia divina, oponiéndose firmemente a cualquier intento de reducir la Verdad revelada a una verdad conocida por medio de la razón común a todos los hombres. En cambio, el deísmo afirma la existencia de un Dios a parte de cualquier revelación, que aun habiendo creado el mundo, no interviene en los asuntos del hombre y la naturaleza. Rechaza la revelación, los milagros y la inmortalidad, aceptando sólo las creencias religiosas consonantes con la racionalidad. El de los protestantes es un Dios similar al de las religiones naturales y, en consecuencia, tiene escasa relación con la providencia divina y ninguna con la gracia".

Fragmentos del libro "APUNTES SOBRE LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO ECONOMICO" de Enrique Cantolla Bernal.

Enrique Cantolla Bernal es empresario, historiador y sociólogo chileno.

No comments: