
A través de distintos conflictos, la mayoría armados, el hombre ha descubierto que su capacidad de razonar entre naciones a la hora de discutir en base a intereses compartidos, es una tarea complicada, sensible y áspera.
A la fecha, las concepciones y conceptos que se tienen del mundo y de las relaciones entre los distintos países, son producto de dos guerras violentas gigantescas, una tecnológica más indirecta a la que se suman guerrillas y atentados, estos últimos han sido el factor más sorpresivo y más marcado del mundo contemporáneo.
¿Por qué los atentados tienen un carácter contemporáneo?
En 1914, cuando el archiduque Francisco Fernando fue asesinado dando paso a la Primera Guerra Mundial, se comprobó que la estrategia por excelencia era atacar un blanco individual para dar paso a una acción global, que en este caso particularmente, fue el desenlace de la primera confrontación de múltiples países luego de la revolución industrial. Aunque la muerte de Francisco Fernando fue utilizada como excusa, comprobamos que 87 años más tarde, dos aviones colapsan contra el ícono del desarrollo norteamericano; un conflicto de intereses liderado por la República Islámica de Afganistán en estricta relación con los Estados Unidos.
Para explicar cómo Norteamérica pudo hacerse de tantos enemigos, debemos remontarnos al conflicto histórico más sangriento de la historia, la Segunda Guerra Mundial. Luego de lo que todos ya saben y manejan, surgieron dos bloques poderosos que tenían respectivos dominios sobre otros países. Uno era claramente Estados Unidos y el otro la Unión Soviética. Deste Stettin a Trieste según Churchill había caído una “cortina de acero” que dividía economica, social e ideológicamente a dos agrupaciones de países que respondían a diferentes adoctrinamientos.
Uno era sin duda el capitalista que alberga políticas de libremercado, y el otro el socialista que abogaba por una repartición justa de los territorios e ingresos. Además, se formó también una división de dos sistemas militares contrapuestos: La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) en 1949 y el Pacto de Varsovia en 1955.
Las alianzas económicas que se realizaron correspondieron a su vez al Plan Marshall y el Consejo de Ayuda Mutua Económica. El primero desarrollado por el “lado capitalista” era un plan que proponía la reconstrucción de los países europeos devastados por la guerra, mientras que el otro lo componían los países parte del llamado “socialismo real” y cuyo objetivo era el fomento de las relaciones comerciales entre los estados.
Luego de estos sucesos que culminaron en una guerra tecnológica que es estudiada hasta el día de hoy –la conocida Guerra Fría- Estados Unidos pudo perpetuar su poder a través de distintas medidas económicas y militares que han producido que a la fecha, sea uno de los países con mayor desaprobación internacional en un marco ético, estrictamente relacionado con el accionar humano.
Dentro de estas acciones es posible contar la invasión injustificada a Irak, la actual ocupación en Afganistán, las múltiples medidas de proteccionismo económico -que no favorecen al resto de los países- además de otros escándalos mundiales que los han posicionado de una especial manera en el escalaje moral. También hay que considerar la desaprobación que la opinión pública mundial tiene de sus gobernantes. Hasta el momento, esta desaprobación alcanza un 56% sólo en los Estados Unidos.
Luego del atentado de septiembre del 2001, comenzaron una serie de invasiones que recuerdan los primeros períodos de colonización, pero a diferencia de aquellos que buscaban piedras preciosas y oro, el nuevo metal buscado tiene forma líquida, el petróleo, cada vez más escaso y necesario para la producción de artículos tan cotidianos, como una bolsa plástica.
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